
Escuchar que tu hijo tartamudea de buenas a primeras altera a cualquiera. En vez de desesperarte, recuerda que la clave es la conexión emocional inmediata para frenar su angustia.
Entre los dos y cinco años, el cerebro infantil vuela. La disfluencia infantil evolutiva surge porque sus pensamientos procesan información a una velocidad que su lenguaje no puede alcanzar.
Dale espacio para expresarse y dile siempre «te escucho con calma».
Evita corregir sus trabas o terminar las frases por él.
Habla tú más despacio para que sintonice con tu ritmo.
En la mayoría de los casos, este proceso remite solo. El Método Sentidores elimina la frustración ambiental, devolviendo la confianza que el niño necesita para comunicarse con éxito.
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