
Evitar el tema por miedo a su reacción solo genera más ansiedad. La clave no es protegerlos de la realidad, sino ofrecer una conexión emocional real ante la pérdida.
Su cerebro inmaduro no procesa las metáforas confusas sobre viajes. La falta de certezas dispara su alarma biológica interna, generando desconfianza y miedos profundos.
Sé honesto: «El abuelo ha muerto» y ya no estará aquí.
Valida la emoción: «Es normal estar triste», acompáñalo siempre.
Genera recuerdos: «¿Quieres escribir una carta?» o dibujar algo.
Esquivar la muerte no les ayuda a crecer. Afrontar la realidad con el Método Sentidores fortalece su resiliencia y sana su proceso.
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